Juan B Terán · Fábula 02
La araña y el tigre
Original
Había llovido el día anterior. Un joven tigre subía del fondo de la quebrada por los altos senderos del cerro, con su elástica arrogancia de gimnasta. El aire de la radiosa alborada semejaba un cristal estremecido. La magia de su luz parecía embrujar a la misma fiera.
Dominaba ya el llano y detúvose ésta junto a una roca musgosa empapada por la reciente lluvia, a contemplar el arco iris que nimbaba el horizonte.
Una araña, que hilaba su tela en ese hueco musgoso y fresco, oyóle decir:
—¡Pobres alimañas las de las quebradas o de las cuevas, sin estatura o sin ojos para contemplar esta maravilla que Dios ha hecho para nosotros, las especies privilegiadas!
La araña interrumpióle diciendo:
—Vuelve los ojos, tigre vanidoso, y mira mis telas extendidas desde la roca hasta la copa de los árboles, cuajadas de pequeños arco iris. Este espectáculo que te parece vedado a los pequeños es diario para mí: el rocío o el vapor que las hojas condensan llenan de arco iris mi red. Tal vez no los veas. Hay para mí maravillas que ignoran tus sanguinosas pupilas.
Y por uno de sus hilos subió veloz la tejedora, por encima de la cabeza del tigre, mientras éste volvíase buscando vanamente al imperceptible filósofo.
Versificación
Ayer había llovido,el aire húmedo pesabay un tembloroso cristalsemejaba la alborada.Soberbio subía un tigrecual elástico gimnastapor un sinuoso senderoal pico de una montaña.No pasado mucho tiempo,ya la cumbre dominabay en el lejano horizontesu aguda vista posaba:su majestuosa figurapor los poetas cantada;la elevadísima alturacon prestancia conquistada;y el sublime y bello arco irisque el cielo azul coronaba,avivaron en la fieraluciferina arrogancia,y llena de un vano orgulloprofirió aladas palabras:"Gracias Dios mío te doypor no ser una alimaña,de esas que habitan en cuevasen las sombras olvidadas;gracias por ser de la especiecon ojos privilegiada;y gracias por este arco irisreservado a mi miraday vedado a los insectos,a esas pobres cucarachas."Al lado del tigre habíauna musgosa, empapada,fría y ahuecada roca,dentro la cual habitaba,desde hacía mucho tiempo,una diminuta araña.Al oír al tigre vanodecir sus necias palabras,salió de su humilde rocaa responderle la araña:"Oh, tigre, rey de los ciegos,vuelve, vuelve tu mirada,mira mi roca musgosade arco iris toda cuajada;mira este diario espectáculo,que el rocío y la mañanay mis telas y el Señoren silencio me regalan;oh, tigre, hay maravillasque a tu mirada encumbradale son oscuras, ocultas,completamente vedadas;y sólo a los más pequeños,los humildes, reservadas".Diciendo esto se alejó,imperceptible la araña,por imperceptibles telasque el ciego tigre ignoraba.
El que ve sin ser visto con la luz de la fe,los ocultos misterios de los dos libros lee
